Cuidado con los taxis en Qatar

Qatar es un país muy rico pero a la vez muy pobre. Doha refleja esas características a la perfección y es una de las ciudades donde hay mayor contraste entre ricos y pobres. Podéis ver Lamborghini’s pasando por el lado de simples barracas donde gente humilde está malviviendo. Es un país con una gran inmigración y muchos de ellos trabajan de taxistas, y aunque el rey de Qatar es súper autoritario con los estafadores, hay algunos que aún se la juegan.

Eso es lo que me pasó en Qatar, cuando viajé para hacer un reportaje sobre el debut en la pasada temporada de Andrey Amador. Su hotel era el Sheraton, uno de los más lujosos de la ciudad, dónde se hospedaban la mayoría de los equipos. Yo no tuve tanta suerte, y aunque estaba en un buen hotel, quedaba cerca del Souq Waqif, la zona más tradicional de la ciudad. La distancia que separaba a ambos era de unos 5km.

taxis qatar
Para llegar al hotel, tenía que rodear toda esta preciosa bahía

Me encantaba ir andando al hotel recorriendo el Doha Corniche. Allí se me paraba el tiempo e iba de día y de noche. Pasear por el Doha Corniche es una de las mejores cosas que hacer en Qatar. Disfrutar de la brisa marina que tanto agradeces cuando estás sufriendo un calor infernal. Pero ir andando significaba perder 1h y poco y cuando había que ir rápido no me lo podía permitir.

Para grabar una de las tomas, tuve que desplazarme rápido antes de que Andrey cenase, ya que a continuación tenía que irse a descansar. Ya sabéis lo dura que es la vida de un ciclista en competición. Entonces me vi obligado a coger un taxi, el primero que pasó. No había cogido ninguno antes para hacer ese trayecto y pregunté por el precio aproximado. El taxista, ansioso, respondió: “18 riyales”, que eran aproximadamente unos 4€. Me subí.

Cuando estábamos en el taxi me preguntó qué hacía en Doha y de dónde era. Él era de Sri Lanka y parecía ser simpático. Tras unos 7 minutos de trayecto, llegué a las puertas del Sheraton y el taxímetro marcaba 11 riyales. Era algo menos de lo que él había predicho (en teoría).

Cuando los estaba preparando para pagar, me dijo: “No, no, 11 no. Te había dicho 18”.  Yo sólo le pregunté el precio aproximado, y al ser algo totalmente aceptable, me subí, pero siempre me fijo que el taxímetro esté activado. Total, que me quería estafar. Estábamos ante la puerta y yo no quería pagar 7 riyales de más: no porque no me lo pudiese permitir en ese momento, sino porque no me gusta que la gente estafe. No es ético.

Total, que delante del hotel había mucha seguridad y al ver que llevábamos 30 segundos discutiendo se acercaron y les grité a través de la ventana, que estaba bajada: “Me quiere estafar”. El taxista rápidamente, con una voz temblorosa me dijo: “Bájate del coche, rápido”. Me bajé, y se fue.

Al bajarme, hablando con los de seguridad, me dijeron que probablemente no tuviera licencia y si le detenían le metían en la cárcel directamente por estafa. El rey qatarí es muy estricto. Al final me salió redondo, viajé gratis. Eso sí, a partir de ese día, contraté el taxi de confianza del hotel. Era un poco más caro, pero demostró ser una gran persona.

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Las vistas desde el hotel donde se hospedaba Andrey. Magnífico