Diario de Eurotrip: Budapest, el cumplimiento de una promesa

¡Buenas a todos! Ya llegamos al ecuador de nuestro viaje 🙁

Hoy nos vamos a la cama muy cansados pero más felices que unas perdices. Hará poco más de un año prometimos volver a Budapest y estamos muy contentos de volver a estar aquí disfrutando de esta hermosa ciudad, sin duda una de las ciudades más infravaloradas de Europa.

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Vista del Parlamento de Budapest desde el Bastión de los Pescadores

Nuestro día ha empezado pronto, aún en Venecia, dónde al mediodía hemos cogido un avión para Budapest. Nos ha dado un poco de pena dejar Italia después de esa semanita tan buena que hemos vivido por allá y si os somos sinceros, ya echamos de menos el “prego”.

Lo primero que hemos hecho al llegar a Budapest ha sido volver a comer el mejor pastel de queso que habíamos comido jamás. Aunque parezca mentira, era en un T.G.I.F, la famosa cadena americana, en este caso, situada en Oktogon. Mirad que hemos comido cheesecakes, pero ninguno tiene la textura tan cremosa como éste, con un toque de vainilla que hace que sea más que espectacular.

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¿La pinta no lo dice todo? Irresistible

Después hemos ido al Bastión de los Pescadores, el “montmartre” húngaro, salvando las distancias. Está situado en Buda y es precioso. Nos hemos esperado a que anocheciera escuchando a unos artistas callejeros interpretando genial “Budapest” de George Ezra. Queríamos observar Budapest bajo las luces desde una perspectiva única. Es una zona tranquílisima, con pocos turistas si la comparamos con Montmartre o la Piazzale Michellangelo de Florencia, entre otros. Budapest es una ciudad con turistas, pero no masificada, a diferencia de Venecia, París… y eso hace que disfrutes mucho más, ya que te aporta más tranquilidad.

Finalmente, decidimos ir a cenar al Ruben Ettérem, un restaurante muy especial para nosotros en Budapest. Sin embargo, llegamos algo tarde y la cocina estaba cerrada. La solución nos costó más barata y comimos espectacularmente en el Vapiano, una cadena italiana que habíamos descubierto en Berlín. Te hacen la comida delante de ti y el plato de pasta cuesta 4€. Todo está buenísimo (y no, no nos pagan… ya nos gustaría), pero piano, piano…

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Puente de las cadenas al anochecer. El más emblemático de la ciudad

Nos vamos a la cama, mañana a disfrutar de nuestro último día en Budapest, aunque como dijimos el año pasado, prometemos regresar más adelante.