Diario de Eurotrip: Nos despedimos de Viena

¡Hola a todos! ¿Cómo estáis?

Como viene siendo habitual estos días, nos despedimos muy rápido de las ciudades, y hoy toca hacerlo en Viena. Es una ciudad que ofrece muchísimas cosas, pero sobretodo lo mejor que tiene son los palacios, especialmente el de Schonbrunn, dónde hemos empezado el día.

Tras el desayuno nos hemos dirigido andando hacia el palacio (unos 5km aproximadamente desde el hotel). No hemos entrado porque hemos pensado que nos ocuparía demasiado tiempo y como seguramente Viena merecerá ser visitada en otra ocasión, con más tiempo, el interior del palacio será un imprescindible para entonces.

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Los impresionantes jardines de Schönbrunn, en Viena

De lo que no tenemos menor duda es que lo mejor son los jardines. Que nos permitan los de Versailles, pero los de Schonnbrunn nos han parecido mejores, por lo menos, mejor cuidados, como toda la ciudad en general.

Si la mañana ha ido de palacios, la tarde ha ido de cementerios y de cafés. Viena es una ciudad que gira alrededor de la música y  sobretodo de su gran figura: Mozart. Pero no se debe olvidar a otro genio que pasó muchos años en Viena, aunque no sea tan querido como Mozart: hablamos del alemán Ludwig Van Beethoven. Así que hemos decidido ir a ver sus tumbas, la de Mozart en el cementerio de Sant Marx y la de Beethoven en el Zentralfriedhof.

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Contemplando con mucho respeto la tumba de Beethoven

Los dos cementerios son muy diferentes: el de Mozart es más pequeño y un poco más dejado, y el de Beethoven es inmenso y colosal. Hay tumbas realmente impresionantes. Como homenaje le hemos dejado un bolígrafo a Beethoven para que siguiera escribiendo sus magníficas composiciones. Sin duda, son dos visitas diferentes, pero muy recomendadas.

Para acabar el día nos hemos dirigido al Café Central para probar el delicioso café Vienés acompañado de un ambiente muy tradicional. Ya era hora de relajarnos después de otra caminata de 21km…

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El Café Central, uno de los imprescindibles de Viena

Mañana al mediodía toca coger otro autobús rumbo a Praga, la penúltima ciudad que visitaremos antes de regresar a Barcelona. Ahora, a relajarnos con la quinta de Beethoven y que Viena permanezca en nuestros sueños.