Diario de viaje: El jet lag no puede con nosotros

Como escribimos ayer, nos pareció llegar bien, lejos del desfase horario habitual. Sin embargo, el jet lag nos ha atizado hoy, concretamente esta noche. El cambio horario es tan agresivo (10 horas de diferencia) que solo hemos podido dormir tres horas y media por la noche. A las cuatro ya nos levantamos porque ya no teníamos más sueño, estando fresquísimos, sin cansancio alguno. Eso sí, fue imposible volver dormir.

El día empezó lluvioso (y salimos sin paraguas). Al final tuvimos que comprar uno para salir del paso y, afortunadamente, su utilidad duró unos veinte minutos, cuando dejó de llover. A partir de ahí, un calor sofocante, que crema la piel. El sol en Australia es muy agresivo, nos atrevemos a decir que bastante más que el de países como Maldivas o Qatar, por ejemplo.

Sídney
Los detalles arquitectónicos de la Broadway St no nos dejaron indiferentes

El plan del día era conocer a fondo el centro de Sydney y maravillarnos con su Ópera, que no nos defraudó. Hemos conocido muchos miradores que ya os contaremos en un post detallado, desde los que tendréis unas vistas perfectas de la bahía. Es nuestra primera vez aquí y descubrimos lugares solitarios que valen oro.

Al final del día, nuestro Strava nos ha dicho que hemos andado la friolera de 29km. Como hemos dicho, el jet lag no ha podido con nosotros. Como hemos mencionado tantísimas veces, las ciudades se conocen andando, y si vas en metro te pierdes rincones que solo están al alcance de los pies. Además, a parte de los beneficios culturales y turísticos que te aporta, andar es buenísimo para la salud.

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Un paseo inolvidable por los alrededores de la Ópera de Sydney

Con el esfuerzo físico y el calor que hacía, la verdad es que suerte tuvimos de las Frozen Cola que pedimos. Para los que no sepáis que es, una Frozen Cola es un litro de granizado de Coca Cola. Está buenísimo y es lo mejor para refrescar. Además, es de las pocas cosas que es más económico que en Barcelona. En Sydney cuesta 60 céntimos de euro, mientras que en Barcelona un granizado de un litro te puede costar perfectamente 3,50€.

Uno de los detalles que chocan más de Sydney, a parte de que conducen por la derecha y tienen muchas más influencias de los británicos, es que los semáforos duran poquísimo para los viandantes. Pero cuando decimos poquísimo es nada, unos 8 segundos, por lo que los ancianos tienen bastantes dificultades para cruzar debidamente.

Recién llegados al apartamento, respondiendo algunos e-mails y preparando antes de ir a dormir, como es habitual, nuestro plan para mañana. Seguramente hoy no nos levantaremos a las 4… ¡bueno sí, quizá de la tarde! Bromas a parte, esperamos tener un sueño profundo.