Diario de viaje: Frío en Hamburgo

El día empezó pronto. Ni nada más ni nada menos que a las 5 de la mañana. Además, empezó revuelto. Como siempre (ya son muchas las veces) a Albert siempre le toca pasar un control aleatorio en el aeropuerto. Que conste que estamos totalmente a favor de estas medidas, ¡pero siempre nos toca a nosotros!

Pero lo más fuerte fue que nos llevamos un gran susto, porque justo al chico de detrás, al que también le hicieron el control, le detectaron material explosivo. Cerraron todo el control y le examinaron. Al final lo tuvimos 5 filas más atrás en el avión. Aunque cundió el pánico, fue una falsa alarma y todo salió bien.

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El imponente edificio de la Rathaus de Hamburgo

Al llegar a Hamburgo volvimos a saber lo que es el frío tras pasar en Barcelona unas navidades con un clima bastante atípico en estas fechas. Hamburgo es una ciudad muy húmeda y el frío se nota más, sobretodo cuando sopla el viento. Como siempre, la hemos conocido andando. Esta vez, hemos hecho algo más de 13km, más o menos la mitad que en verano.

Respecto a la ciudad, nos ha sorprendido favorablemente. Su estación, muy imponente, parecida a la Gare d’Austerlitz de París. Hamburgo es bonita, aunque bastante dispersa, como la mayoría de ciudades germánicas. Teníamos buenas referencias por parte de conocidos y aunque hemos sufrido frío no nos ha impedido disfrutarla. Lo mejor del día quizá ha sido la visita al Miniatur Wunderland, en el Warehouse District: un paraíso en miniatura que hace que la visita a Hamburgo ya merezca la pena.

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Nos quedamos maravillados en Miniatur Wunderland

Mañana a aprovechar otro día en Hamburgo que todavía nos quedan algunas cosas por ver. Aunque sea una ciudad que “no venda mucho”, aconsejamos su visita, ¡aunque mejor que lo hagáis en verano!