Diario de viaje: Rebentados en el autobús

Ahora mismo estamos escribiendo esta entrada de nuestro diario de viaje desde el autobús de Greyhound con destino a Byron Bay. Aquí son casi las 8 de la mañana, mientras que nuestras familias todavía están cenando. ¡En fin, es todo un poco raro, pero mola!

Hemos pasado el día de excursión a las Blue Mountains, un parque natural ubicado a dos horas en transporte público de Sydney. Nos ha hecho un día de película y lo hemos pasado fantástico. Las Three Sisters, vegetación por todos lados, cascadas… nos han maravillado. Quiénes no nos han maravillado y no suelen hacerlo son algunos grupos guiados de japoneses, que quieren monopolizar allá donde van para hacer fotos y te ponen un poco de mala hostia, pero bueno… es lo que hay.

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Blue Mountains National Park, un escenario de película

Esta excursión es un must en Sydney. Llegar allí es económico, a nosotros nos costó por persona unos 6€ la ida y la vuelta, y la verdad es que merece la pena. Por el momento todavía no hemos visto ni koalas ni canguros, pero esperemos verlos en los próximas días.

Sobre las 18h hemos regresado a Sydney y hemos acabado de pasar el día allí. Para despedirnos de esta maravillosa ciudad, hemos querido hacerlo paseando por el Harbour Bridge, con unas vistas maravillosas de la Ópera y de la ciudad. Si queremos recordar Sydney, con esta vista es una de las mejores maneras para hacerlo. Sabemos que es complicado volver algún día a esta ciudad, porque cae lejos y porque es poco práctico económicamente y de tiempo, pero si os tenemos que ser sinceros, es una ciudad estupenda y nos encantaría volver algún día.

Aunque tenga un pasado (y un presente) muy marcado por la influencia británica, nos parece que tiene más semejanzas a Estados Unidos que a el Reino Unido. Sin embargo, si los ingleses hablan rápido y cerrado, los australianos todavía más.

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Más y más cascadas. Un paraíso natural

Ahora seguimos nuestro recorrido hacia Byron Bay, una ciudad en la Gold Coast, el paraíso de los surferos. Ya hemos pasado la noche en el autobús y en apenas 3 horas ya estaremos allí, esperamos que el tiempo se comporte, porque de momento anuncian tormentas… Estamos rebentados, con el jet lag todavía por superar y habiendo dormido pocas horas. Eso sí, nada más subir al autobús nos quedamos planchados… ¡y mira que gritaban los de al lado!