Diario de viaje: Testigos policiales y sin poder subir al avión

¡Buenos días a todos! Para nosotros no tan buenos, ya que hemos tenido una mañana muy movidita. Nos hemos levantado pronto para ir a coger el avión en el aeropuerto de Cairns. Eh, ¡que todavía no nos marchamos a casa! Nos vamos a Melbourne, y si todo hubiese salido bien, ya estaríamos allí, pero ese es uno de los inconvenientes que te encuentras si vas con billetes ZED.

Llegamos al aeropuerto y en Qantas nos dijeron que seguramente habría sitios disponibles, pero cuando pasamos el control de seguridad y fuimos a buscar nuestros billetes, nos dijeron que hasta diez minutos antes de la salida no nos podrían asegurar nada. Tras acudir al Customer Service, nos preguntaron si alguno de los dos estaba dispuesto a volar sólo, ya que quedaba un asiento libre. Desolé… 4h solos en el aeropuerto de Cairns, que casi no cabe ni un alfiler. Así que si alguna vez os tenéis que quedar tirados en algún aeropuerto, que no sea el de Cairns (aunque hay Wi-Fi). ¡Qué aburrido! No hay casi nada… pero pasan cosas.

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Billetes inútiles 🙁

Estábamos mirando un vídeo cuando de repente oímos un fuerte golpe delante nuestro. Eran dos policías que estaban reteniendo con violencia a un pasajero chino, con polo verde, de unos 50 años. El detenido se resistía con violencia a que le esposaran y los policías le golpearon con fuerza contra la pared, cosa que nos dio muy mal rollo, ya que jamás habíamos visto algo así. La situación era muy rara, nosotros tratábamos de reconstruir qué podría haber pasado, pero era muy extraño.

Al cabo de unos diez minutos, con mucha policía federal en nuestros alrededores, se acercó uno de ellos a preguntar qué habíamos visto. Ninguno de los dos había sido testigo antes, así que ¡menuda experiencia! Le pudimos contar poco, pero creo que fuimos los únicos que lo presenciamos. Se lo apuntó en una libretita, junto con nuestros pasaportes, teléfonos, mails…

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El lugar de los hechos: la pared verde

En su libreta pudimos leer “No vieron ningún asalto, sólo violencia en la retención”. A primera vista nos pensábamos que se trataba de un robo, pero lo fuerte es que el detenido iba con un grupo de tres o cuatro chinos que le estaban esperando y parecían preocupados por su detención. La verdad es que aún no sabemos qué ha pasado, pero si tuviéramos que poner la mano al fuego, diríamos que fue un robo de pasaportes o alguna incongruencia en el del detenido (quizá viajaba con identidad falsa).

En fin, pasando las últimas horas en el aburrido aeropuerto de Cairns y deseando ya descubrir la segunda ciudad más grande de Australia, Melbourne. Ya os contaremos, ¡y a ver si esta vez podemos subir al avión!