Milán en un día: itinerario de visita

Visitar Milán en un día no es mala idea. Si no tienes demasiado tiempo en Italia y quieres ver más ciudades, dedicarle sólo un día a la capital lombarda no es ninguna locura. Sin embargo, tienes que saber que Milán es la segunda ciudad más importante del país y que ofrece demasiados atractivos para verlos todo en sólo 24h. En este post te hemos preparado un itinerario para que saques el máximo partido de tu visita a Milán en un día.

Si todavía no tienes alojamiento, te dejamos otro post con las mejores zonas y hoteles donde alojarse en Milán. 

Mejores zonas y hoteles para alojarse en Milán

MILÁN EN UN DÍA: ITINERARIO DE VISITA

1. Enamorarse del Duomo de Milán

Te aconsejamos empezar este itinerario de Mikán en un día en la Plaza del Duomo, en pleno corazón de la ciudad. Esta preciosa catedral gótica es el monumento más famoso de la ciudad. En el transcurso de la historia, Milán se ha caracterizado por ser la referencia económica del norte de Italia, la parte más próspera. En 1386, el duque de Milán, Gian Galeazzo Visconti creyó que la ciudad necesitaba tener una catedral a la altura de su poderío. Para ser conscientes de la dificultad del proyecto, ¡el edificio no se acabó hasta 401 años más tarde! Aunque el duque Visconti jamás pudo disfrutar de ella, tu sí lo puedes hacer.

Si quieres entrar en la catedral, tendrás que pagar los 2€ de su entrada. Nosotros te aconsejamos que estés allí un poco antes de las 9:00h, ya que suele haber bastante cola. El tesoro más preciado de la catedral es un clavo de la Cruz de Cristo. Si tienes suerte y estás por Milán el sábado más cercano al 14 de septiembre, podrás verlo.

Con 11700 metros cuadrados de superficie, es una de las catedrales más grandes del mundo. A parte, también es una de las más altas. “La Madonnina”, de Giuseppe Perego es la obra que culmina el templo a 157 metros de altura. Si hay una atractivo que no te puedes perder en tu visita a Milán en un día, este es el Duomo.

Milán en un día
La primera parada cuando visitas Milán en un día tiene que ser su imponente catedral

2. Subir a la terraza del Duomo de Milán

Esta es una de las mejores experiencias que podrás tener en Milán. A parte de tener un interior y exterior preciosos, la terraza del Duomo es increíble. Podrás perderte por su bosque de espectaculares pináculos y chapiteles. Si quieres conocer Milán desde el cielo, este es el mejor mirador de la ciudad.

El acceso no es gratuito: si optas por la opción cómoda, subir en ascensor te costará 13€. Por otro lado, si quieres subir por las escaleras te costará 7€. No te preocupes si no estás en forma, subir a pie no tiene mayor dificultad.

Conocer el Corso Vittorio Emmanuele II, la calle comercial por excelencia

Cuando bajes de la terraza panorámica, estarás en el Corso Vittorio Emmanuele II. Es una calle llena de negocios que define el carácter comercial de la ciudad. Une el Duomo con el famoso cuadrilátero de la moda. Como sabréis, Milán es conocida como la capital de la moda. Si subes y bajas esta calle, sabrás el porque. No te asustes, hay marcas para todos los bolsillos e incluso puedes encontrar algunas rebajas.

Si te gusta mucho ir de compras, te aconsejamos conocer Via Torino. Sin embargo, no creo que tengas tiempo de conocerla si visitas Milán en un día.

3. Entrar en la Galleria Vittorio Emmanuele II

Esta galería, que recibe el nombre del primer rey de la Italia unificada, te llevará a la preciosa Piazza della Scala. Pero antes tienes que disfrutar de ella. Desde su construcción en el siglo XIX ha sido un punto de encuentro de comidas y compras para los milaneses. Fiel a su historia, en la actualidad alberga tiendas de famosos diseñadores y joyerías. Además posee algunos de los locales más antiguos de Milán como el Café Biffi, de 1867. Si tienes poco presupuesto como nosotros, solo podrás mirar.

Milán en un día
Así de espectacular luce la entrada a la galería cuando cae el sol

Como curiosidad, si te quedas enamorado de estas galerías y te gustaría dormir ahí, puedes hacerlo. Pero tendrás que pagar su precio, ya que el Town House Galleria es el hotel más caro de la ciudad. Eso sí, ¡más céntrico no podrás estar!

4. Detenerse ante el Teatro alla Scala

Esta ópera es una de los más famosas del mundo. Sin embargo, ha pasado por episodios bastante oscuros. Por ejemplo, fue gravemente dañada durante los bombardeos en la II Guerra Mundial y tuvo que ser restaurada casi por completo. A pesar de esto, se han visto estrenos de grandes óperas como Otello y Nabucco del gran Giuseppe Verdi.

Aunque haya un museo dedicado a él, no te aconsejamos que lo visites si quieres ver todos los atractivos de Milán en un día. Aunque la visita es interesante, conlleva un tiempo que seguramente te faltará al final de la jornada. Lo importante es que contemples una de las óperas más importantes del mundo y que también disfrutes de la Piazza della Scala, que normalmente suele estar muy animada. ¡Seguro que tienes tiempo de volver y conocerla por dentro mientras disfrutas de una ópera en directo!

Milán en un día
Es una lástima no tener tiempo para ver esta maravilla de teatro por dentro si visitas Milán en un día

5. Perderse por Brera, un barrio con mucha personalidad

Después de admirar la belleza de la Scala es hora de perderse por el pintoresco barrio de Brera. Sí, a parte de ser un modelo de Alfa Romeo (por eso quizá te suena), también es un barrio precioso. Piérdete por sus calles empedradas, ve sin rumbo.  Verás las típicas fachadas de colores con algún que otro interesante mercado de cosas de segunda mano. Parecerá que estés en un óleo.

Si tienes hambre puedes comer en alguno de sus locales. En Brera hay restaurantes muy buenos y económicos, aunque si puedes esperarte 10 minutos, te contamos uno mejor.

6. Comer en La Prosciutteria

Para nosotros es el mejor restaurante donde comer bien y barato en Milán. Apenas tardarás 10 minutos en llegar después de tu recorrido por Brera. Si has estado en Florencia, quizá hayas comido en el local que tienen allí. Sirven deliciosas tablas de embutidos que cuestan de 5 a 15€ (dependiendo de los productos y el tamaño). También tienen deliciosos paninis muy bien de precio. La idea es que cojas fuerzas porque ¡por la tarde te espera un buen recorrido! Si no os convence la idea, os dejamos una lista con los mejores restaurantes donde comer bien y barato en Milán.

Los mejores restaurantes para comer barato en Milán

7. Descubrir el Cementerio Monumental de Milán

A nosotros no nos gusta visitar cementerios, aunque si te tenemos que ser sincero este vale mucho la pena. Se construyó en 1866 para unificar todos los pequeños cementerios que había en la ciudad. Más que un cementerio, parece un museo al aire libre.

Allí están enterrados algunos familiares de las familias más importantes de Italia. Cada tumba es una obra de arte. Además hay muchas esculturas de gran valor artístico. Incluso hay una oficina de turismo en la entrada donde reparten mapas con los principales puntos de interés. Disfruta del paseo con respeto, ya que no hay que olvidar que estás en un cementerio.

8. Pasar por debajo del Arco della Pace

Milán también tiene su Arco del Triunfo. Aunque no es tan popular como el de París, este también lo impulsó Napoleón. El emperador le pidió al famoso arquitecto Luigi Cagnola que construyera un monumento para honrar sus victorias y que sirviera de entrada a la ciudad.

Sin embargo, no todo salió como Napoleón esperaba y nunca lo llegó a ver acabado. Bonaparte sufrió una importante derrota en Waterloo y la obra se paralizó durante 32 años. Cuando Napoleón ya había fallecido, Francisco I de Austria decidió culminar el proyecto y fue inaugurado en 1838 por el propio emperador bajo el nombre de Arco de la Paz Europea. 

Milán en un día
Estirarse en el césped del parque con vistas al arco es una buena idea para poner freno a la visita acelerada de Milán

9. Relajarse en el Parco Sempione

El Arco della Pace, en vez de ser una entrada a Milán, se puede considerar como una entrada al Parco Sempione. Con 386.000 metros cuadrados es el espacio verde más grande de la ciudad. A parte de ser un atractivo turístico más, es también un punto de reunión para milaneses de todas las edades. Podrás ver desde niños que juegan a pelota hasta ancianos que se relajan leyendo en alguno de sus bancos.

10. El Castello Sforzesco, otro imprescindible en vuestro recorrido de Milán en un día

En el mismo parque encontrarás el Castello Sforzesco, otro de los grandes atractivos de la ciudad. Este castillo es originario del siglo XIV y en sus inicios fue una antigua fortaleza. Sin embargo, la poderosa familia Sforza lo convirtió en un imponente Palacio Ducal durante su dominio. A quién no le gustó demasiado fue a Napoleón Bonaparte, que ordenó una demolición parcial del edificio.

En el siglo XIX hubo un intenso debate entre los milaneses sobre qué debían hacer con este castillo. Unos querían construir un barrio residencial, pero al final el valor histórico del edificio se acabó imponiendo y se restauró. Lamentablemente no sería la última restauración. Durante la II Guerra Mundial el edificio fue gravemente dañado por los bombardeos.

Actualmente el castillo acoge algunos de los museos más importantes de la ciudad: el Museo Egipcio de Milán o el Museo de Arte Antiguo, donde puedes ver la última escultura de Michellangelo. Lo más importante es que visites el Patio Central del castillo, que es lo más bonito, y además es de acceso gratuito. 

Milán en un día
Así se ve el castillo desde su patio interior

11. Ver La última cena en Santa Maria delle Grazie

Leonardo Da Vinci dejó un legado de obras increíbles: la Gioconda, la Virgen de las Rocas y … ¡la última cena! Las dos primeras se pueden ver en el Louvre, y la tercera en el convento contiguo a la iglesia de Santa Maria delle Grazie de Milán. Leonardo la pintó entre 1494 y 1498 utilizando la técnica de témpera y óleo sobre yeso, dejando atrás la técnica del fresco. La pintura está bastante deteriorada. De no ser por las múltiples restauraciones, no podríamos apreciarla. Para que la puedas ver, es muy importante que reserves como mínimo con una semana de antelación.  

¿Qué quiso plasmar Leonardo en el cuadro?
El momento en que Jesús reveló que uno de los que estaba sentado en la mesa le traicionaría. Por eso la principal virtud de Leonardo en la obra es plasmar los rostros sorpresivos en las reacciones de los apóstoles.

Es una de las pinturas más famosas del mundo, en parte, por la rumorología que la envuelve. Se dice que para crear al apóstol Simón utilizó un busto de Platón, y también que se autorretrató. Aunque tenga un parecido razonable con la segunda figura por la derecha, por fechas es imposible que se pintara a él mismo. Entonces tenía 45 años y todos los apóstoles parecen ser mayores.  Y finalmente, también se dice que la figura de la derecha de Jesús (o izquierda según se mire) es una mujer en vez de Juan. Muchos investigadores apuntan que podría ser Maria Magdalena.  En fin, una obra que no os podéis perder en vuestra a visita a Milán en un día.

12. Viajar al pasado y ver la Colonne di San Lorenzo

Estas 16 columnas de mármol que fechan del siglo II d.C son una de las pocas ruinas romanas que quedan en la ciudad. Están ubicadas frente a la Basílica de San Lorenzo. Lo más curioso es la multitud de estudiantes que se agrupan por la noche a tomar algo en sus alrededores. Poder presenciar esta mezcla entre pasado y futuro es algo increíble. Aunque sólo podáis ver Milán en un día, ¡no os dejéis estas columnas!

Milán en un día
Estas 16 columnas recuerdan el pasado romano de Milán

13. Acabar el día paseando en el barrio de los Navigli

Hay pocas formas de acabar mejor el día que paseando por el precioso barrio de los Navigli. ¿Sabías que Milán también tenía canales? Aunque no sean tan famosos como los de Venecia, también tienen su encanto. El Naviglio Grande y el Naviglio Pavese se construyeron a principios del siglo XII para que Milán fuese accesible desde el mar. El objetivo era que las mercancías y los pasajeros pudieran llegar en barco.

Sin embargo, el proyecto no tuvo demasiado éxito hasta que, cuatro siglos más tarde, apareció Leonardo Da Vinci.  El genio italiano supo sacarle partido y convirtió esos tímidos canales en verdaderas rutas navegables. Sin embargo, con la aparición del ferrocarril, los canales fueron perdiendo importancia hasta acabar siendo lo que son: un excelente paisaje fotografiado anualmente por millones de turistas.

Cuando se acerque el atardecer, camina por el paseo que hay al lado del Navigli Grande y relájate. Acabarás enamorado. Además hay un gran ambiente: si te apetece tomar algo o cenar allí es una gran idea. Es la zona donde se concentra el mejor ocio nocturno de la ciudad. Sin duda, la mejor forma de acabar este recorrido por Milán en un día.