Diario de viaje: Por fin llegamos a…

Después de un día ajetreado en el inmenso aeropuerto de Los Ángeles, hemos llegado a un destino con el que siempre habíamos soñado: Hawaii. Sí, lo habéis leído bien, Hawaii. Por el momento estamos en Oahu, dónde está la capital, Honolulu, aunque no descartamos visitar otra de las islas. Sinceramente, Oahu es la más completa: comercios, naturaleza, volcanes, playas paradisíacas… vamos, que tiene de todo. Ah sí, ¡nos dejábamos los militares! Como bien sabréis, la base de Hawaii es la más importante del país por su posición estratégica.

20160729_100348
La impresionante playa de Lanikai. El paraíso

Hoy ya hemos podido disfrutar de la isla. La mayoría de turistas se hospedan en Honolulu, al lado de la famosa Waikiki Beach, una de las playas más conocidas del mundo. Sin embargo, nosotros hemos preferido buscar algo más de relajación y hemos optado por irnos a un pueblo residencial al norte de la isla, donde se encuentran las mejores playas, y lo más importante, ¡que casi no hay nadie! Es muy curioso observar a los locales, ya que hay un gran mestizaje entre los polinesios y la influencia americana. Y como no, ya hemos intentado aprender algunas palabras de hawaiano, una de las dos lenguas oficiales del estado (junto con el inglés).

20160729_162904
Sus matrículas, junto con las del estado de Utah, las más bonitas del país

Cuando regresamos de Maldivas dijimos que jamás volveríamos a ver unas aguas como las de ese país, pero hoy hemos podido comprobar que íbamos equivocados. Los dos son paraísos, pero diferentes. El agua de Maldivas es mucho más cálida y atrae a más animales, por lo que hace que el snorkel sea mejor. Quizá es algo más transparente también, sobretodo por la gran presencia de coral, pero la de Hawaii tiene un color increíble también y es más fresquita, como es habitual en el Pacífico.

20160729_114628
Y como no, no podía faltar la foto para la memoria

En fin, ya os iremos contando qué tal es este paraíso, y como no, os dejaremos algunos consejos útiles para que os sirvan el día que lo visitéis (es imprescindible, al menos, una vez en la vida). Por fin, Hawaii ha dejado de formar parte de nuestros sueños y se ha convertido en realidad.