Retrato en Versalles

Versalles es una de las visitas obligadas que tenéis que hacer si visitáis París y nosotros lo hicimos, aunque no en las mejores condiciones. Era una mañana fría de diciembre, de hecho, la última mañana de diciembre y nunca la olvidaremos. Quedamos retratados, nunca mejor dicho.

Nos levantamos a las 6 de la mañana para poder llegar pronto a Versalles y evitar las largas colas que nos habían dicho que había para entrar. Llegamos en RER una hora y media antes de que abrieran, cuando el sol aún no había salido. Sin lugar a duda, los que sí que habían salido eran los japoneses, que llenaban toda la cola que iba casi desde la Place des Armes de Versalles hasta la Plaza Roja de Moscú. Sin hacer ruido, todos juntitos en grupo con sus espectaculares cámaras desafiando el frío.

Versalles
Así lucían las puertas del palacio una hora antes de que abriera

Nosotros no estábamos para bromas, hacía muchísimo frío y teníamos demasiadas ganas de entrar, así que tras hora y media de espera, finalmente accedimos al palacio. Versalles es maravilloso, sólo Schönbrunn en Viena puede hacerle sombra. Cuando entramos, sacamos nuestra inseparable cámara y… estaba con una raya de batería. Estábamos deseando hacer unas fotos geniales de los jardines y sólo pudimos hacer unas 10, la mayoría del jardín y de la preciosa galería de los espejos. En definitiva, todas las que la batería nos permitió.

Como dice el refrán, no hay mal que por bien no venga y algún día tendremos que volver para retratar Versalles como se merece, así que ya tenemos una excusa.

Versalles
Aunque tuviéramos poca batería, retratamos el buen humor mañanero 😉

Antes de acabar, dejadnos daros dos consejos: los jardines lucen mucho mejor en verano, así que os aconsejamos acudir en esa temporada y lo más importante… ¡no os olvidéis de cargar vuestra cámara! ¿Nos contáis alguno de vuestros descuidos viajeros? 😉

Para los que os preguntáis como llegar a Versalles, os lo contamos en este enlace.