Diario de viaje: ¡Ya estamos en Los Ángeles!

Es un sueño hecho realidad. Desde pequeños, movidos por las películas, siempre habíamos soñado con visitar algún día Los Ángeles, la ciudad donde todo es posible. Lo curioso, es que hace cuatro meses, cuando nos pateamos calle por calle de muchas ciudades australianas, dijimos: tienen un rollo parecido a Los Ángeles (lo sabíamos por la multitud de películas que se graban por sus calles). Sin embargo, no esperábamos que en menos de 100 días estaríamos paseando por el Paseo o de la Fama o contemplando el famoso cartel de Hollywood.

La primera impresión de la ciudad es buena. Nos advirtieron que era una ciudad peligrosa, pero si os movéis por las zonas habituales y siempre sin llamar la atención, es difícil que os pase algo. Sin embargo, es cierto que hemos vivido algunos momentos incómodos. Por ejemplo, se tiene más sensación de inestabilidad que en Nueva York o Filadelfia porque es una ciudad muy extensa y no hay tantas personas en sus calles, por lo que a veces te sientes solo en un lugar que desconoces. En contraposición a Australia, uno de los países más seguros del planeta, aunque sean las doce de la noche y andes por calles solitarias, en ningún momento pasamos miedo. Estados Unidos es diferente, y los Ángeles, una de las ciudades con más homicidios del país (sobretodo en la zona sur), no es ninguna excepción.

Empezamos el día subiendo al cartel de Hollywood. A las nueve de la mañana ya hacía un calor insoportable que nos obligó a pasar un mal rato. Lo que no tiene perdón es que en una área tan turística y con esas condiciones meteorológicas, no haya ninguna fuente para rellenar agua. ¡El esfuerzo nos pasó factura y estuvimos todo el día bebiendo como unos posesos!

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Un poco de humor ante uno de los iconos de la ciudad

También acabamos el día con torticulis. El Paseo de la Fama es larguísimo y te obliga a estar pendiente todo el rato del suelo para ver a quién reconoces. A nosotros nos lo habían pintado de cutre, pero su rollo ortera nos ha molado mucho. Por la tarde hemos ido al Grove, el centro comercial más famoso de la ciudad, y “hogar” de muchas celebrities. Nosotros no hemos visto a nadie, pero su rollo entre Disneyland y La Maquinista nos ha encantado.

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La estrella de Johnny Depp, una de las más fotografiadas

Finalmente, acabamos el día paseando por una de las avenidas más famosas de la ciudad, y quizá, del mundo: Rodeo Drive, en Beverly Hills. Pese a que Hollywood tiene auténticas mansiones y es una área residencial preciosa, Beverly Hills está por encima. Sólo hace falta fijarse en los coches, de Maseratti para arriba. Una zona perfecta para pasear y desconectar del bullicio de Hollywood, que nos permitió relajar las piernas tras el buen palizón que nos hemos pegado hoy y el cansancio del vuelo de más de 12h de ayer.

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¡Con una así nos conformamos!

Mañana otro día más en Los Ángeles. Aunque muchos os digan que no hay nada que hacer, no os lo creáis. ¡Mola mucho! Eso sí, necesitaréis un coche sí o sí. Lo de que no hay aceras es un mito, pero es cierto que todo está pensado para los coches; el peatón no importa demasiado. Además, con las excepciones de Beverly Hills o las zonas más turísticas no es una ciudad que sea agradable de pasear: monótona y con mucho tráfico.